Cultivar en Chocó, el litoral del Valle o Nariño implica enfrentar humedades relativas superiores al 85% durante buena parte del año. Sin control, esto se traduce en hongos, botrytis y raíces asfixiadas.
La primera línea de defensa es la ventilación: un extractor bien dimensionado renovando el aire del espacio de cultivo cada 2-3 minutos marca la diferencia.
Complementa con sustratos de drenaje rápido (30% perlita mínimo) y riegos más espaciados que en el interior del país.